La primera revista para escritores

«La metamorfosis» de Kafka

o la eficacia de un final (aparentemente) trivial

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La metamorfosis de Kafka

Detrás de la literalidad del texto se ocultaba la amarga historia de las relaciones familiares de Kafka-Samsa.

La primera vez que leí este relato tenía diecisiete años. Aunque el inicio me impactó, reconozco que el final me decepcionó. La historia del pobre Gregorio Samsa, el hombre transformado en insecto, merecía terminar de manera menos insustancial (la sirvienta tira su cadáver a la basura, y la familia sale a dar un paseo en tranvía por la ciudad, mientras idea planes de futuro. ¿Eso era todo?).

Sin embargo, la historia de Samsa continuó molestándome durante mucho tiempo sin que lograra averiguar la razón. Volví a enfrentarme al libro muchos años y lecturas después, cuando ya había decidido convertirme en escritora y mi forma de leer se había vuelto más racional. Pese a ello, volví a experimentar esta nueva lectura como un fogonazo.

Descubrí que detrás de la literalidad del texto se ocultaba la amarga historia de las relaciones familiares de Kafka-Samsa. El relato no revela los detalles, pero todo lector comparte su angustia cuando Kafka-Samsa despierta convertido en un insecto. (Años después, y al margen de la literatura, Kafka sería mucho más explícito en Carta al padre, aunque no alcanzaría la misma contundencia que el relato).

«La contención eleva a 'La metamorfosis' de Kafka a la categoría de obra maestra». Beatriz Cortel Clic para tuitear

Y entonces comprendí ese final y por qué me inquietaba tanto. Faltaba la tristeza que se presupone a cualquier familia que sufre la muerte de uno de sus miembros; en su lugar, las últimas páginas del relato mostraban alivio. Cualquier otro autor sin el talento de Kafka hubiera escrito un final más tremendista y menos eficaz, estropeando el efecto turbador del inicio. Todo lector-escritor debería aprender de Kafka que cuando se redacta una historia cruda, sobran las expresiones desgarradas y los detalles escabrosos.

Lo que otorga a La metamorfosis la categoría de obra maestra es precisamente su contención. Solo un narrador frío en tercera persona hubiera podido trasladar a través de una mañana soleada de domingo una desolación tan intensa.

Beatriz Cortel

www.beatrizcortel.es

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