La primera revista para escritores

Entrevista con Isabel Martínez Barquero

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Isabel Martínez Barquero. Nacida en Murcia, se licenció en Derecho y ha ejercido de asesora jurídica, abogada, redactora de documentos legales y administrativos, profesora ocasional y oficial de notaría.

Tiene publicados ocho libros: dos de relatos, Linaje oscuro y El cauce de los días; dos poemarios, Lunas de ausencia y El nervio de la piedra; y las novelas La historia de los mil nombres, Aroma de vainilla, Diario de una fuga y La gloria venidera.

Cuenta con algunos premios literarios. Colabora asiduamente en diversos medios, en numerosos libros antológicos y en revistas literarias, así como en páginas culturales de internet. Imparte un taller de relato en la Escuela de Formación de Escritores. Autora del blog literario El cobijo de una desalmada.

¿Quién es Isabel Martínez Barquero?

Una persona a la que le gusta muchísimo leer y escribir. También me gusta caminar, viajar y estar con mi familia y con mis amigos.

Como escritora, escribo desde siempre; pero empecé a luchar por publicar mis obras hace poco, unos siete años más o menos, cuando decidí dejar de juzgarme a mí misma. Desde entonces, han visto la luz ocho libros y está a punto de salir el noveno.

¿Qué piensa la Isabel Martínez Barquero de hoy de la Isabel Martínez Barquero de hace 5 años?

La pasión por la literatura es la misma o incluso mayor, si bien hoy soy mucho más tranquila, voy con pies de plomo. En el mundo literario existen muchos impostores, muchos comerciantes sin escrúpulos que se aprovechan del talento ajeno. Conozco mejor el sector del libro y me alejo de aquellos que lo conciben como un mero producto más. No me interesan los negociantes que solo atienden a los resultados económicos, sean editores, agentes o autores. En resumen, se puede decir que sé lo que quiero y lo que no quiero.

¿Qué significa para ti escribir?

Un acto placentero sin el que no concibo mi existencia. Siempre me he considerado alguien que escribe, aunque durante una época intentara ser normal, vivir sin sentir la pulsión urgente de la escritura, tal y como viven la mayoría de las personas de mi alrededor. Pero para mí la literatura es una de las drogas más potentes que existen y, como buena adicta, tengo auténtica necesidad de la escritura para encontrarme a gusto, en paz conmigo y con los otros. Por encima de todo, escribo, y en ese acto encuentro mi felicidad y considero que doy lo mejor de mí misma, lo que más me define como persona.

¿Qué temas te atraen como escritora?, ¿sobre qué te interesa escribir?

Me resulta difícil contestar a esta pregunta, porque depende de la historia que me lleve entre manos. Nunca me planteo escribir sobre un tema o temas concretos, sino que me invade una historia y, de ella, pueden deducirse los ejes temáticos que la sustentan.

Por otra parte, no me pongo límites en cuestiones temáticas. En principio, cualquier tema me interesa, aunque sí observo que me preocupan especialmente las relaciones humanas, ese mundo resbaladizo donde se dicen unas cosas y se piensan y se sienten otras. También me atrae todo lo relacionado con la intimidad personal de los personajes, sus móviles ocultos, su estructura interna, la que los hace ser como son y actuar como actúan. Me fascina descubrir en el proceso de la escritura las causas por las que proceden de una manera y no de otra.

Recientemente has publicado la novela La gloria venidera, ¿qué puedes contar de ella a quien todavía no la conozca?

Es una novela metaliteraria (literatura que habla sobre literatura) con la que disfruté mucho. Esto último debe haberse contagiado en sus páginas, porque quienes la han leído me dicen que se lo han pasado en grande.

De corta extensión, su argumento es sencillo: un escritor sin medios económicos, que lucha por salir adelante en el difícil mundo literario, ve alterada su existencia ante la posibilidad de volver a trabajar para otros después de años sin hacerlo. La incertidumbre lo embarga y, para combatirla, inicia un diario donde plasma sus relaciones con la literatura y con su entorno.

 ¿Qué género no escribirías nunca?

No excluyo ninguno. Aun cuando en mi escritura predomina el tono intimista, de vez en cuando salgo de él y me paseo por otros parajes. Por ejemplo, mi última novela, aún sin publicar y que ha quedado finalista en la categoría de Narrativa del prestigioso Premio Fray Luis de León de Creación Literaria 2017, es una distopía político-sanitaria que ocurre en los años 2049 y 2050.

¿Cuánto tiempo diario dedicas a escribir?

Intento que sea el máximo posible, aunque eso depende de los días y de las obligaciones que haya que atender. En cualquier caso, siempre estoy escribiendo, al menos mentalmente, y hasta en sueños lo hago.

¿Qué dirías que define mejor tu estilo?

Me cuesta mucho responder a esta pregunta. Creo que no soy yo quien deba definir mi estilo, sino aquellos que me leen.

… si no se atiende a la forma, puede resultar hasta frustrado el fondo. Fondo y forma se dan la mano y se amalgaman en íntima simbiosis.

Lo que sí persigo es la expresividad, la precisión, la armonía y la belleza. Cuando sé lo que deseo decir, intento hacerlo de la mejor manera que puedo en un momento dado. Porque si no se atiende a la forma, puede resultar hasta frustrado el fondo. Fondo y forma se dan la mano y se amalgaman en íntima simbiosis.

¿Cuál es para ti la parte más difícil de escribir una novela?

Sin duda, sus inicios. Soy lenta en arrancar. No lo hago hasta que tengo muy claro que quiero contar esa historia precisamente, así como el tono en el que voy a hacerlo. Y es que pueden venirme a la mente muchas historias todos los días, si bien solo se convierten en novela aquellas que persisten, las que llegan casi a obsesionarme, de manera que descanso cuando las plasmo por escrito.

¿Cuál es tu defecto como escritora que más te ha costado superar?

Soy insegura, dubitativa y con tendencia a la insatisfacción. Me cuesta mucho dar por concluido un texto. Por esta causa, alguien me aconsejó hace unos años que escribiera y corrigiera sin condenarme, cosa que me ha costado mucho aplicar; pero, desde que lo puse en práctica, me sentí más ligera y perdí el miedo a publicar. Que sean otros quienes me juzguen, no yo.

¿Qué ingredientes crees imprescindibles en una buena historia?

Tal vez no existan ingredientes imprescindibles para todos los supuestos, pues en unas historias prevalecerán los personajes; en otras, el argumento y el desarrollo de la trama; en otras, una escritura impoluta… Depende de lo que nos llevemos entre manos.

«Lo que sí debe tener una buena historia es consistencia, lógica interna propia, estructura adecuada a lo que narra y la capacidad de conmovernos, entretenernos, asombrarnos e, incluso, enseñarnos». Isabel Martínez Barquero Clic para tuitear

Lo que sí debe tener una buena historia es consistencia, lógica interna propia, estructura adecuada a lo que narra y la capacidad de conmovernos, entretenernos, asombrarnos e, incluso, enseñarnos.

¿Cómo se da en ti el proceso creativo?, ¿cómo surgen tus historias?

A los amigos les digo que funciono como una olla a presión en este aspecto. Parto de una idea previa que dejo que se me haga grande en el pensamiento; es decir, pongo en la olla unos pocos ingredientes a ver si dan para un buen guiso. Como no soy escritora de guiones previos, fichas, esquemas o planos, sino de brújula, la historia surge y se desarrolla de manera vaga en mi cabeza, o, por seguir con la metáfora, los ingredientes se mezclan en la olla con el agua. Cuando sé que la historia me tiene atrapada por su persistencia en mi mente, agrego más ingredientes, el agua alcanza el punto de ebullición y el émbolo de la olla silba, lo cual significa que he logrado el tono y la atmósfera que quiero darle, el narrador que la va a contar, la estructura con la que la voy a vestir… Es entonces cuando la pulsión por la escritura es irresistible y me aplico a ella con una actitud casi enfebrecida, perfilando los detalles y agregando al guiso muchos nuevos ingredientes que van a matizarla y enriquecerla.

… detesto saber los finales, prefiero que estos se impongan por sí mismos y no me hagan perder el misterio mientras escribo la historia.

Por tanto, parto de una idea previa que dejo que se me haga grande en el pensamiento. En ocasiones, pueden pasar años hasta que consigo nombrar lo que deseo en el tono y con la forma que pretendo. Lo que eludo es tener esquemas que me resten libertad, aunque no puedo prescindir de las notas tomadas en un cuaderno mientras avanzo en la escritura; en esa fase, surgen muchísimas ideas. Y detesto saber los finales, prefiero que estos se impongan por sí mismos y no me hagan perder el misterio mientras escribo la historia.

¿Cuál de tus personajes te representa mejor como escritora?, ¿cuál dirías que te ha salido mejor?

Quizá Celia Viñas y Carmen Vidal, ambas de Diario de una fuga, y Javier Bermúdez, de La gloria venidera, me pueden representar por el amor que sienten los tres por la literatura.

En lo que respecta al personaje que mejor me ha salido, supongo que dependerá de los lectores de mis obras, de aquellos personajes con los que más se identifiquen. Que sean lo lectores quienes lo digan, no yo.

¿En qué estás trabajando ahora?

En los inicios de una nueva novela. Ya se ha producido el silbido de la olla a presión y ando en las primeras páginas. Aún queda mucho para que el guiso esté hecho.

Al tiempo, corrijo un libro de relatos que va a salir en marzo, titulado Mujeres de otoño.

Como lectora, ¿qué hace que cierres un libro y no lo vuelvas a abrir?

Que me aburra, que no consiga captar mi atención, bien porque me parezca una historia insulsa, incongruente, mal escrita, tópica… No me castigo: si un libro no me gusta, lo cierro y me voy a otro. ¡Hay tanto bueno por leer y releer!

¿Qué es para ti el éxito en la escritura?

Desde un punto de vista interno, el mayor éxito es escribir. La escritura es un milagro, un estado de gracia y nunca dejo de asombrarme por su presencia en mi vida.

Desde un punto de vista externo, que me lean, que me den una oportunidad, y me refiero tanto a lectores como a editoriales. En resumen: reconocimiento.

¿Dirías que has conseguido tus objetivos como escritora?

Estoy contenta porque he conseguido muchas cosas que hace unos años ni podía intuir. Pero como soy humana, siempre aspiro a más y deseo que llegue una historia mejor y un mayor reconocimiento. No vacilo en dedicar los esfuerzos que sean necesarios, se trata de una tarea apasionante, sobre todo en lo que de mí depende.

¿En qué medida crees que un escritor necesita las redes sociales?

Hoy las necesitamos casi todos para darnos a conocer. Excepto los muy consagrados, todos los demás usamos las redes sociales para la promoción de nuestras obras. Es un signo de nuestro tiempo que a muchos nos resulta un poco pesado en ocasiones.

De todas maneras, la forma de promocionarse varia de unos a otros. No es lo mismo ser machacón con la misma cantinela que crear un espacio que intente tener una mínima calidad literaria.

¿Qué lees?

De todo, aunque predomina la literatura y, dentro de ella, novelas y relatos.

También releeo mucho, cada vez más.

¿Hay algún autor u obra responsable, aunque sea en parte, de que te dediques a escribir?

No soy muy consciente, la verdad. Es probable que Enid Blyton tenga buena culpa, pues recuerdo que devoraba sus libros de Los cinco. Me admiraba su imaginación y pensaba que no era mala cosa ser escritora, ya que con las palabras se despertaban muchas emociones, aparte de permitir evadirse durante el rato de la lectura a otro mundo distinto al real.

¿Cuál es tu mejor consejo para el escritor que empieza?

Lo primero, que lea muchísimo. Después, que escriba cuanto pueda y que no tenga miedo a romper, a tacharse a sí mismo, que revise y corrija cuanto sea necesario. Por último, que defienda su obra y luche por ella si la considera con calidad. Y siempre, en todo el proceso de la escritura: paciencia y humildad; sin ambas, decaerá pronto. Escribir es una carrera de fondo.

¿Sería posible para ti vivir sin escribir?

Me temo que no. No concibo mi vida sin la escritura. Siempre ha estado ahí, me dedicara más o menos a ella. Escribir es la actividad que me acompaña desde siempre, a la que nunca he renunciado ni quiero renunciar. Además, cuando no escribo porque las circunstancias me lo impiden durante días, me pongo de muy mal humor. Mi estado de ánimo depende de que escriba, y a mí me gusta estar alegre.

¿Qué libro o autor recomendarías a nuestros lectores?

Serían tantísimos… Tanto en poesía como en prosa, y, en esta última, tanto en relatos como en novelas. Resultaría tedioso dar una larga lista, por lo que solo indicaré la novela que más veces he leído: Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Siempre, en cada nueva relectura, he encontrado nuevos matices en esta obra que crea un universo propio lleno de magia literaria.

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