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Cómo cocinar la hoja en blanco

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Cómo cocinar la hoja en blanco

La primera pregunta que surge en nuestra mente es «¿cómo enfrentar la hoja en blanco?»

He visto múltiples foros de escritores y algún que otro video explicando un fenómeno y cómo enfrentarlo, estoy hablando del miedo a la hoja en blanco. Y es algo que curiosamente le ha pasado a muchos autores, en mayor o menor medida. Aun así, el fenómeno es algo curioso, pues siendo escritores nos topamos con barreras que los lectores desconocen.

La primera pregunta que surge en nuestra mente es «¿cómo enfrentar la hoja en blanco?», pues cuando abrimos nuestro editor de textos preferido nos da miedo e incertidumbre aquel vacío donde se supone que van palabras, ¡pero no hay nada! Pregúntate esto: ¿acaso sería más fácil si abriéramos el editor y viéramos un párrafo ya escrito para continuar?

Si la respuesta es sí, lamento decirte que una historia no se escribe sola por arte de magia como ocurre en películas de brujos y hechiceros.

Una historia que fue escrita con prisas para enfrentar la hoja en blanco es como la comida rápida procesada para enfrentar el consumismo desmesurado. A estas comidas les falta el toque de un chef, pero no os preocupéis, que hoy seremos chef y cocinaremos un gran platillo.

Receta para cocinar una hoja en blanco

Por esa razón, he aquí la receta de cómo cocinar una hoja en blanco. Pues hay que ser chef de letras y preparar un platillo suculento para los comensales: nuestros lectores.

El primer ingrediente es la voluntad, esto es: debes de tener la voluntad para escribir. Pero como todo buen ingrediente necesita de otros más, pues por sí sola la voluntad no sirve. Podemos tener los deseos de escribir y no saber qué.

Para eso vamos hacer uso de otro ingrediente llamado imaginación. La mejor manera de enfrentar la hoja en blanco es escribir en ella con voluntad e imaginación. Comenzaremos escribiendo una idea previa por muy descabellada o absurda que parezca o un prólogo vago y sencillo, o una sinopsis incompleta. Hasta este punto aun no cocinamos, por lo que nuestro platillo está en su primera fase, crudo e insípido.

El tercer ingrediente es la pasión, mi favorito. La pasión es la flama de nuestra cocina. Sin pasión, la voluntad y la imaginación se quedan congeladas en el refrigerador como esas comidas rápidas listas para calentar. Así que usa mucha pasión. Es más, que sea lo que más uses en este platillo. Recuerda: la historia no debe enfriarse.

Ningún platillo está completo hasta que lo cocinas. En nuestro caso, hasta que no comienzas a escribir. La cocina de la escritura es más versátil, pues podemos experimentar con varios géneros usados como especias: miedo, intriga, acción, ficción y romance. Puedes agregar o retirar, combinar y mezclar. Sin saberlo ya comenzamos a cocinar nuestro platillo en un sartén limpio, mejor conocido como hoja en blanco.

No olvides mezclar bien los tres principales ingredientes: voluntad, imaginación y pasión. @BookBeltran Clic para tuitear

No olvides mezclar bien los tres principales ingredientes como buen chef que eres.

Como nuestro platillo es versátil, nos da pie a que podamos dejarlo reposar un tiempo después de una introducción sencilla, un prólogo, por ejemplo, o algunos capítulos de apertura. Así, nuestro platillo tendrá ingredientes ya precocinados. Es en esta parte que digo: «Mmm, ya empieza a oler rico», pero aún nos falta darle un poco de sazón. Unas cuantas pizcas de adverbios, verbos, sustantivos, sujetos, predicados, etc. Ten cuidado, debes retirar aquellas palabras que se han apelmazado o batido. Eres el chef y debes cuidar el platillo al máximo. No es comida rápida, recuerda.

También debes probar un poco para ver como sabe, ponte en el lugar del comensal. ¿Te gusta? ¿Falta algo más? ¿Qué es? Vuelve a remover lentamente los ingredientes y cuando ya creas que está listo, debes meterlo en un horno especial para que se cocine en su jugo. Ese horno no es más que un editor profesional que incluye correcciones de todo tipo. Y una vez que esté aprobado por las normas de la RAE, entonces tienes que buscar la presentación más idónea de la portada.

¿Ya está listo el platillo? Bien, puedes servirlo en forma de libro físico, electrónico o hasta en audiolibro, y ahora sí, deséales a los comensales ¡Bon appetit!

Perdón, solo quiero preguntar: «¿Y la hoja en blanco…?». Como verás, se disolvió en ese exquisito platillo.

Daniel Beltrán

@BookBeltran

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