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Reseña de «Bosque Mitago», de Robert Holdstock

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Son incontables los detalles que hacen a Bosque Mitago un libro distinto a muchos otros.

Suelo recelar de los libros que son considerados obras maestras, clásicos o, como en el caso de la obra que me dispongo a reseñar, clásicos modernos. Una obra maestra para algunos puede no serlo para otros y viceversa, si bien es cierto que hay libros que suelen poner de acuerdo (para bien o para mal) a una amplia mayoría de lectores.

Bosque Mitago apareció por primera vez en forma de relato en 1981, aunque fue en 1984 cuando se publicó como novela. Holdstock fue galardonado por esta obra con el Premio BSFA de novela, otorgado por la Asociación Británica de Ciencia Ficción; y con el Premio Mundial de Fantasía. Su éxito dio origen a una saga conocida como Ciclo Mitago. Bosque Mitago, no obstante, es un libro independiente y autoconclusivo; el autor no nos deja con la miel en los labios a la espera del siguiente volumen y cierra la historia de forma brillante.

Año 1947. La II Guerra Mundial ha terminado y Steven Huxley decide regresar a Refugio del Bosque, la casa familiar en Herefordshire (Inglaterra). Las cosas han cambiado mucho desde su partida. Su padre, George, ha muerto y su hermano Christian parece haber tomado el relevo de este en el estudio del misterioso bosque Ryhope, limítrofe con la hacienda de los Huxley.

Los diarios de George Huxley revelan la existencia en el bosque de los mitagos, seres que entroncan con los mitos y leyendas ocultos en el inconsciente colectivo del ser humano. Christian, obsesionado con profundizar en el conocimiento de los secretos que esconde el bosque, se interna en él y Steven, ante la larga ausencia de su hermano, parte en su busca acompañado del piloto Harry Keeton. Ambos serán protagonistas de múltiples aventuras en las que harán su aparición toda clase de mitagos, desde la bella guerrera Guiwenneth, personaje clave en la trama, hasta un ser primitivo denominado Urscumug, Urshacam o Urshucum, muy ligado al a historia de George Huxley; pasando por la tribu de los shamiga; Kushar, la narradora de la vida; Sorthalan, Billy Frampton, Bicho; torres, castillos, embarcaciones, piedras míticas y todo un elenco de personajes que guiarán a Steven y Keeton tras la pista de Christian.

La edición de @EGigamesh de «Bosque Mitago» cuenta con el valor añadido de la preciosa ilustración de... Clic para tuitear

La obra se divide en tres partes. La primera sirve de presentación de los personajes principales y del entorno, así como de introducción a los trabajos de George Huxley y a la historia que se desarrollará posteriormente. Los personajes están bien definidos y no es necesario conocer la mitología o las leyendas en las que se basa el autor para reconocer las características principales de cada uno de ellos.

La incursión de Christian en el bosque y la aparición en escena de Guiwenneth marcan la segunda parte, mientras que la tercera narra el periplo de Steven y Harry Keeton a través del bosque, donde descubrirán el mundo mágico que encierra y una serie de lugares y personajes inolvidables.

Holdstock ha sabido armar una historia fascinante en la que se dan cita seres y lugares que poseen una cualidad común: de una u otra forma, y pese a sernos desconocidos, son reconocibles por todos. A medida que avanza la lectura, la sensación de que existe un hilo invisible que nos conecta con esos personajes y lugares míticos es cada vez más intensa; en mi opinión, este es uno de los grandes logros del autor. Las teorías del psicólogo Carl Gustav Jung sobre el imaginario colectivo están muy presentes en esta magnífica paradoja espaciotemporal creada por Holdstock.

Son incontables los detalles que hacen a este libro distinto a muchos otros. La creación de los mitagos es uno de ellos. ¿Quién no ha tenido alguna vez la sensación de haber captado algo por el rabillo del ojo? Según Holdstock, la primera fase de la creación de un mitago se manifiesta mediante la sensación de ver pasar a nuestro lado lo que él llama el premitago, siendo captado solo por el rabillo del ojo, sin posibilidad aún de visión directa. En fases posteriores la corporeidad del mitago se hará sólida y visible a simple vista, hasta el punto de poder interactuar con él.

En el género fantástico el escritor pone las reglas, Holdstock juega sus cartas con indudable maestría y sabe mezclar con acierto historia, folclore británico, mitos y leyendas. No obstante, si alguien espera una novela fantástica al uso no la va a encontrar en una rareza con entidad propia como Bosque Mitago. No hallarán elfos, troles, grandes batallas ni dragones custodiando a doncellas encerradas en un castillo, sino seres mucho más cercanos al citado imaginario colectivo.

La edición de Gigamesh cuenta con el valor añadido de la preciosa ilustración de la portada, obra de Corominas, y de una excelente introducción a cargo de la traductora, Cristina Macía.

Recomiendo al lector que se deje llevar por la desbordante imaginación de Robert Holdstock y acompañe a Steven y Harry en su periplo por las profundidades del bosque Ryhope. Porque a veces, solo a veces, no tengo más remedio que posicionarme en el lado de la mayoría. Y esta es una de ellas: Bosque Mitago es un clásico moderno por derecho propio. Que lo disfruten.

Autor: Ismael F. Cabeza

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