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Algunos personajes de Wodehouse

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Algunos personajes de Wodehouse

Se le considera creador de personajes inolvidables y uno de los grandes humoristas del siglo XX.

Pelham Grenville Wodehouse (1881-1975) fue un escritor británico. Después de trabajar un tiempo como periodista en Inglaterra, se trasladó a Estados Unidos donde se dedicó enteramente a la literatura. Escribió obras de teatro, comedias musicales y más de noventa novelas, situadas en su mayor parte en la Inglaterra de la década de 1920.

Se le considera creador de personajes inolvidables y uno de los grandes humoristas del siglo XX. Manejaba con destreza la ironía y la parodia, así como el contraste entre la vulgaridad y la finura. La fama como creador de personajes llegó a partir de Psmith en la ciudad, de 1910. En esta obra, Mike Jackson, un jugador de cricket perteneciente a una estirpe de jugadores, se ve obligado (por los problemas financieros de la familia) a trabajar en el New Asiatic Bank, donde coincidirá con su amigo Psmith. Este personaje apareció en una serie de novelas y ya anunciaba el tipo británico que daría fama al autor.

Otro de los personajes que responden al tipo característico de Wodehouse es Clarence Threepwood, el noveno conde de Emsworth, también llamado lord Emsworth. Es el protagonista de las Historias de Blandings. Estos relatos se sitúan en un lugar de ficción, Blandings Castle. El autor escribió tres relatos, el primero de los cuales trata de las aventuras del despistado y campechano lord Emsworth, al que acompañan su inflexible hermana Constance, un jardinero escocés y dominante o el alocado Frederick. El mayor deseo del protagonista es pasear por los jardines y hablar con su cerda (Emperatriz), a la que considera una fiel amiga y que es el principal motivo de sus desvelos. Frente a esta realidad deseada, lord Emsworth tiene que enfrentarse frecuentemente a su hermana y a sus deberes familiares.

El nombre del personaje lo tomó el autor de una realidad conocida (algo que hará en otras ocasiones): la ciudad de Hampshire de Emsworth. Y lo utilizará en algún otro relato, aunque no como nombre de protagonista, sino de pasada. Wodehouse reconocía que, en ocasiones, escribía un cuento y, sin apenas darse cuenta, se le ocurría otro con los mismos personajes, de manera que se encontraba escribiendo una saga.

En los mismos relatos de Blandings, Wodehouse presentará a una alocada joven llamada Bobbie Wicham, que lucha por librarse de un matrimonio impuesto. El personaje adquirirá más importancia al aparecer en las obras más conocidas del autor, las dedicadas a Jeeves.

En el tercero de los relatos de esta obra vemos aparecer al señor Mulliner, quien, situado en la barra de un bar y bebiendo con los clientes habituales, cuenta historias del Hollywood de la época. Como curiosidad, al explicar este relato, el autor señalaba que esas historias aparecidas aquí son hechos «que se susurran ante vasos de leche malteada helada, cuando el personal subalterno [de Hollywood] se reúne en la cantina».

Jeeves se convirtió en el modelo del perfecto mayordomo hasta el punto de aparecer definido en el diccionario de Oxford, considerado el mejor y más completo de la lengua inglesa.

En otros libros de relatos los personajes responden sencillamente al tipo británico que mencionábamos al comienzo. En Jovencitos con botines, por ejemplo, Wodehouse presenta a los componentes del Club de los Zánganos. En unos elegantes salones encontramos a «la flor y nata de los pisaverdes», vestidos inmaculadamente, chismosos, frívolos y que conversan acerca de «temas tan fundamentales» como el odio que Freddie Widgeon siente por los gatos y la pasión que el mismo personaje siente por una muchacha llamada April; o el caso del poeta Mordred, sobrino de uno de los contertulios, enamorado de la bella Anabelle, y cuya costumbre de apagar los cigarrillos en la papelera le permitirá acercarse a ella.

Pero, sin duda, la serie y el personaje por los que Wodehouse es más conocido fue la de Jeeves, un ayudante de cámara bastante sagaz que siempre saca de apuros a su señor, un joven atolondrado y ocioso llamado Bertie Wooster. Apareció por primera vez en un relato corto de 1915, y Wodehouse lo utilizó durante sesenta años, hasta 1974.
El nombre de este personaje de ficción, Reginald Jeeves, proviene de un jugador de cricket, Percy Jeeves, muerto durante la Primera Guerra Mundial.

La primera obra en que aparecía este valet, My man Jeeves, estaba compuesta por ocho relatos. En cuatro de ellos aparecían los dos personajes de Jeeves y Wooster, mientras que en los otros cuatro aparecía Reggie Pepper, que parecía un prototipo temprano del mismo Wooster (Reggie es un hombre joven que tiene «más dinero que neuronas», ya que ha heredado una fortuna de su tío).

Jeeves se convirtió en el modelo del perfecto mayordomo hasta el punto de aparecer definido en el diccionario de Oxford, considerado el mejor y más completo de la lengua inglesa.

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En las novelas que Wodehouse le dedica, Jeeves mantiene un férreo control sobre el joven Wooster y lo salva de las situaciones comprometidas en que se encuentra (con respecto a los amigos o a las mujeres) mediante astutos planes. La comicidad se consigue en todos los casos manteniendo la ignorancia del joven acerca de esos planes ideados por Jeeves y que sirven para salvar felizmente todas las situaciones. El protagonista es un hombre culto que cita a diversos autores y tiene distintas habilidades, además de ser un gran conocedor de la aristocracia británica.

En las novelas, Bertie Wooster señala que el origen de la inteligencia de Jeeves proviene de comer mucho pescado, lo que da lugar a que el joven ofrezca este alimento a su ayudante siempre que desea que piense.

Jeeves aparece en treinta y cinco relatos y once novelas de Wodehouse. La mayor parte de los relatos se publicaron antes de 1930 y las novelas a partir de 1934, la primera de las cuales fue Gracias, Jeeves.

Pero el éxito de este personaje hizo que se realizaran numerosas adaptaciones en el mundo del espectáculo, tanto en cine como en teatro. En este terreno, la obra Come on, Jeeves estuvo en cartel (con algunas interrupciones) entre 1954 y 2008. También se realizaron adaptaciones como musical. Se realizaron al menos dos series de televisión acerca del personaje. Y, por último, el éxito de Jeeves lo llevó a aparecer en adaptaciones radiofónicas y en cómics.

Stephen Fry, estudioso de la obra de Wodehouse, y que representó el papel de Jeeves en la serie Jeeves and Wooster, señalaba y resumía las características de los personajes del autor británico en un mundo donde la pobreza y la miseria están ausentes y hablaba de desdeñosas mujeres, mayordomos severos o «jóvenes atildados que se lanzan unos a otros bollos de pan en los comedores de los clubes, pero se ruborizan y tartamudean en presencia de personas del sexo opuesto».

En cualquier caso, admirado especialmente como creador de personajes, se considera a P. G. Wodehouse uno de los mejores humoristas ingleses, a la altura de Evelyn Waugh o Tom Sharpe.

Encarna Pérez
www.littera.es

 

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